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Sol Romeo: Marketing y Comunicación de Doppler

Primero quiero destacar que hace ya 2 años dejé de lado la idea de usar bolsa (o cartera como decimos en Argentina) de lunes a viernes, realmente me es mucho más cómodo por mi trabajo utilizar una mochila. El desafío es encontrar mochilas profesionales, lindas y que vayan con mi atuendo. Al día de hoy tengo 3 y las voy intercambiando según la situación.

A la derecha se ven las llaves de mi casa, el llavero que tengo el clave porque siento que es super fashion y ayuda a que encuentre mis llaves cuando estoy apurada por entrar a casa. 

Mis anteojos los llevo porque aunque utilizo lentes de contacto, tengo miedo que se rompan o me moleste la vista y no tenerlos como back-up. Serían como mi mantita de protección versión mujer adulta. 

Llevo poco maquillaje porque no me gusta pintarme mucho de lunes a viernes. Tengo la versión cartera de mi perfume porque me gusta retocármelo cuando pasan las horas o si me enfrento a situaciones de estrés, lo veo como aroma terapia, me recarga las baterías.

Siempre tengo una bandita para atarme el cabello, ya que cuando necesito concentrarme, es lo que más me ayuda. Crema de manos y bálsamo de labios son importantes porque suelen resecarse fácil.

Por otro lado, siempre llevo tarjetas personales para entregarlas en eventos o cuando me presentan a alguien. 

Si bien soy 100% techie y vivo con mi google calendar presente, me gusta mucho tener una agenda para anotar minutas y recordatorios. Otra cosa que me gusta llevar conmigo es un pequeño cuadernillo para anotar sueños, objetivos e ideas. Como mi nombre el Sol, haber encontrado uno que diga SHINE me pareció una señal. También, siempre llevo un libro de bolsillo que no tenga nada que ver con mi trabajo, para poder tomarme recreos de mirar pantallas y pensar en leads, conversiones y cómo mantener el engagement de la audiencia al tope. 

Tengo mi celular y el cargador pegados como extensión de mi mano, los auriculares y un snack saludable para no caer en tentaciones no deseas. Para finalizar, siempre llevo conmigo el esmalte del color que tengo puesto en el momento por si necesito un retoque de emergencia, no me gustan las manos desprolijas.

Si me dijeran que solo puedo llevar 3 cosas, primero lloraría y negociaría llevar 5 jaja pero luego, terminaría eligiendo mi celular, la bandita para el pelo y mi billetera.

 

Laura Elliott: Directora Ejecutiva y Traductora

Viviendo en una de las ciudades más grandes del mundo, llevar una bolsa se ha vuelto esencial. Me he preguntado si los hombres de la Ciudad de México tienen un deseo secreto de borrar ese estigma de que las bolsas de mano son solamente para las mujeres, pues por las distancias o el tráfico o alguna otra razón extraordinaria, he tendido situaciones en donde no llego a casa hasta el próximo día. Con mis días de la universidad ya pasados, una mochila ahora me parece muy pesada, y no tengo carro para usar de guardarropa. Así que mi bolsa es mi compañera muy querida en las calles.

 En ella, primero llevo las cosas más indispensables: mis llaves, mi celular y su cargador, mi cartera y monedero, credenciales, mis lentes y lentes de sol. Estoy ahora visitando mi país natal, y me llamó la atención la mezcla de monedas y billetes que tengo de los dos países que considero como "mi tierra": México y Estados Unidos. Aunque no es mi costumbre traer el dinero así, lo vi como algo simbólico de mi vocación de traductora y el trabajo que hago relacionado a crear puentes entre dos idiomas y culturas.

 Luego, viaja en el metro en la hora pico y sabrás por qué a veces siento la necesidad de refrescarme. Por eso está la bolsita de neceser, los caramelos de menta y unos pañuelos. Por cierto, ¿te ha tocado usar un sanitario sin papel higiénico? Como aprendí en mi niñez del lema de mi grupo de Girl Scouts, "Siempre preparada”.

 El mini cuaderno, pluma, lápiz, y memoria USB siempre son muy útiles. Además, como buena traductora, tengo aspiraciones de escribir (he empezado en mi blog www.americanchilanga.com), y llevar un cuaderno es la regla de oro de cualquier escritor. También verás mi Kindle lector electrónico allí...y sufro cuando no está. Pienso que es una cosa mágica, con ello puedo esperar horas en la fila del banco y hasta sentirme decepcionada cuando llegue me turno. No es que quiera poner los libros de papel y hueso en un museo, pero tengo ahora casi cuarenta novelas en mi Kindle, ¡y pesa menos de 200 gramos!

 Finalmente, unas cositas que sirven de buenos recordatorios en momentos dados: La tarjeta con una mándala que dice "Cada situación es una oportunidad de ser creativo." La pongo en mi cartera donde normalmente va el efectivo, y sigue estando allí cuando el dinero desaparezca. Y echo adentro al azar la pequeña pluma de madera para encontrarla en la búsqueda frenética de mis llaves o celular. Me hace parar, respirar y agradecer lo bello de la vida. 

Sandra Arellano: Uso de las calcetas

Jamás olvido las calcetas, se utilizan para todo: 

Salón de fiestas y usas las calcetas;

Clase de ballet – salen las calcetas;

Casa de mi mamá  se quita los zapatos y le pongo las calcetas.

Siempre las cargo, más de un par.