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marketing en femenino

A los clientes les importa ser importantes

Hoy más que nunca es necesario crear estrategias de marketing para segmentos específicos, como mujeres, mamás con hijos pequeños, mamás con hijos adolescentes, adultos mayores, entre otros perfiles. Entender sus deseos según la etapa en la que viven, hacer las preguntas adecuadas, formular respuestas certeras.

La bolsa de Roby Aguilar MercadólogA y Social Media Manager

Estos son los esenciales que siempre debo de tener en mi bolsa. Además de mi celular y mi cartera, un gel antibacterial es lo que jamás me debe de faltar. El labial que utilicé para el maquillaje del día también lo cargo conmigo.

 Tengo la mala costumbre de siempre salir con 1% de pila en el cel haha y por eso llevo una batería recargable para esos descuidos.

 A veces me gusta escribir mis ideas en papel, a la antigua, por eso siempre tengo conmigo una pequeña moleskin para anotar ideas que se me ocurren al momento.

 Si pudiera rescatar solo tres cosas de mi bolsa serían: mi celular, mi cartera... ¡y mi gel antibacterial!

El Bolso de Ana Laura Martínez La Malabarista

¿Qué puede haber más íntimo para una mujer que su bolsa? Honestamente, pocas cosas; más aún si eres madre, en muchos casos esposa y en otros tantos profesionista. Más de la mitad de tu vida y tu espacio están compartidos por un gran número de personas, llámense hijos, pareja o trabajo; pero aún en el hábito de compartir, las mujeres guardamos un rincón muy nuestro en el que sólo nosotras gobernamos: nuestra bolsa, y basta un vistazo al interior para aprender mucho de la mujer en cuestión, aquí un tour por la mía:

 

   El botiquín, en primer lugar mis pastillas para la migraña, jamás podrán faltar si un día ocupado mi cuerpo me pide un respiro y me hace meter el freno de mano, por qué no, con un ataque de migraña, mis pastillas serán lo más importante en la vida.

   El neceser, en un día normal corro, como, beso, saludo y logro verme milagrosamente como recién maquillada, eso porque nunca debe faltar un espejo y los artículos para el retoque y lucir siempre como una “pro”, cansada pero radiante.

   La oficina, mis fieles compañeros y amigos, mis teléfonos personal y el de oficina con sus respectivos cables, es imperdonable estar desconectada, peor si fue por quedarte sin batería además de las tarjetas de presentación que jamás deberán faltar.

   La biblioteca, cada que hay tiempo un vistazo a las páginas de un libro son un bálsamo para la mente saturada de deberes.

   Las finanzas, esa bolsita que cuidas como a nada en el mundo que contiene dinero que irónicamente nunca llegas a ver ni a tocar, las dueñas de mi quincena (las tarjetas), ¿que más? envueltas en su respectiva cartera, guardadas, bien protegidas por ti y por Hacienda.