Cuando recién llegué a Levadura había estado en diferentes ambientes de trabajo, buenos y no tan buenos. Muchas veces, erróneamente nos predisponemos y pensamos que todos los trabajos son iguales y que no encontráremos aquello que nos complemente o alegre el día.

En Levadura esto es diferente, más allá de las labores del día a día existe una conexión entre cada una de las que trabajamos que refleja solidaridad; en situaciones necesarias siempre hay un hombro en el cual puedes apoyarte o alguna palabra de aliento que te ayuda a dar lo mejor de ti. También, la flexibilidad para balancear nuestra vida fuera del trabajo es algo que existe, sí, así como lo leíste, en Levadura combinar tu día a día con tu trabajo es posible.

La confianza es otro factor importante que es notorio en Levadura, confiamos entre nosotras porque aprendimos a conocernos y a saber que ante cualquier duda está primero el apoyo. El chiste no es sólo sacar el trabajo porque sí; la idea es que tenga un ingrediente único y ese sea el resultado de la colaboración en equipo, las ideas que surgen con una taza de café y donas o una tarde de viernes con Baileys.

Me siento feliz de haber aprendido de cada etapa, de haber tenido la oportunidad de perfeccionar mis errores y tomar consejos de personas que llegué a apreciar con el tiempo. Sin duda, fue un tiempo de aprendizaje, retos y unión.

Gracias, Levadura.

“No hay bien alguno que no nos deleite si no lo compartimos”. Séneca