Desde hace diez años la música acapara la mayor parte de mis días, hace dos meses me encuentro capturando partituras muy viejas, tanto que el polvo y la humedad, en fin los cientos de años guardadas, han vuelto tan frágiles que debo usar guantes y gel antibacterial para no maltratarlas, me siento como un Indiana Jones musical.

Tambien llevo el grueso catalogo de musica de la catedral, pues debemos consultarlo constantemente, la libreta morada es para apuntar todo detalle de la captura, y la negra, es para dibujar en mi descanso, lapices y plumas tampoco deben faltar.

Mi bolsa es pues, lo que estoy haciendo hoy, como preparar mi examen de titulacion en Canto, y programar mi siguiente proyecto musical- Mozart en mi lista de favoritos- aparte del trabajo de investigación que dije antes.

Por ahí se ven mis llaves y memorias con correa, debo colgarmelas, porque sino se me olvidan y luego me quedo fuera de casa y sin archivos.

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